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1 noviembre: Solemnidad de TODOS LOS SANTOS

Domingo 1ro de noviembre de 2015

El domingo anterior se nos decía: la fe es encuentro personal con Jesucristo, Luz, Alegría, Camino, Vida
Hoy celebramos la fiesta de Todos los Santos. El centro de las celebraciones de la Iglesia es el misterio de Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado, Salvador de la humanidad, Santo de Dios. A su lado celebramos la memoria de los santos y santas que han sido fieles al Espíritu del Señor y que la Iglesia propone como modelos. Aquellos que han conseguido en Dios la alegría y la gloria de la ciudad santa, la Jerusalén celeste.
También celebramos el fruto de todos aquellos que ahora viven en la “gran tribulación” de la vida, esparcidos por todo el mundo y que son fieles a la fe y al Espíritu. Es el día de la “comunión de los santos”, de los que ahora, en toda la Iglesia y en todo el mundo, saben amar y traer la paz, son limpios y sencillos. Es la fiesta de todos aquellos hombres y mujeres que vivieron y viven las Bienaventuranzas. El Reino de Dios, ahora y eternamente es para ellos. Las Bienaventuranzas son un autorretrato de Jesús mismo: él es el pobre, el sencillo, el que trae la paz, el perseguido y muerto porque busca la justicia de Dios.
Enhorabuena a los misericordiosos. Hoy , habrá pesimismo y desánimo, pero el evangelio, en cambio, nos revela que hay personas y grupos limpios, generosos, sensibles a la justicia, que aman y perdonan., fieles al impulso del Espíritu. Llevando su estilo, Jesús nos llama a la confianza del hombre, y a la esperanza que el don de Dios siempre encontrará corazones dispuestos a la paz y al amor. Estos son los santos de cada día. La fiesta de los santos evoca la fe en la resurrección y la vida eterna. Y también un día de contemplación y acción de gracias de la obra de Dios por todos aquellos, santos auténticos, que en la vida de cada día son fieles al Espíritu del Señor. Que esta fiesta sea tu fiesta.

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oración: Quieres que seamos semejantes a ti

Dios y Padre de Jesucristo y nuestro,
hoy queremos darte gracias
por la gran prueba de amor que nos ofreces:
nos reconoces como hijos e hijas
y quieres que seamos semejantes a ti.

Te damos gracias porque nos has creado
para la vida y la felicidad compartidas
con todos los que tú amas.

Has puesto en nosotros el deseo de buscarte
y de no descansar hasta que te encontremos.

Te agradecemos porque nos das la certeza
de que no seremos defraudados.

Y por tantos hombres y mujeres de ayer y de hoy
que han confiado totalmente en ti.

Ayúdanos a buscarte y a buscar
el bien y la felicidad de todos
por los caminos que tu palabra,
y sobre todo tu Hijo, nos indican.

Tú nos recuerdas que no confiemos en ídolos
y que vivamos en sinceridad total.

Que no nos cansemos ni abandonemos
ante las dificultades o las dudas,
sino que tengamos el coraje de creer
en la fuerza de tu amor y tu misericordia.

Ayúdanos a vivir de tal modo
que el mundo de hoy pueda creer
que de veras vale la pena
seguir el proyecto vivido por Jesús.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret



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