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4º Domingo Cuaresma, Padre Misericordioso

Sábado 5 de marzo de 2016

En este Cuarto domingo de cuaresma sentimos ya cercanas las fiestas de Pascua de Jesucristo, objetivo de la cuaresma. Las lecturas muestran los caminos de la Reconciliación. El Amor de Dios Padre se manifiesta dando una patria al pueblo de Israel, una casa paterna al hijo que vuelve y una personalidad nueva en Cristo. Como respuesta, el hombre celebra el don de Dios, reconoce su pecado y vuelve arrepentido a los brazos del Padre y reconoce que la iniciativa de la reconciliación viene de Dios por medio de Cristo reconciliador. Jesús con tres parábolas (la Oveja, la Moneda, el Hijo Pródigo), revela la gran bondad y MISERICORDIA de Dios, que sale en busca de lo perdido.
La Cuaresma es tiempo de reconciliarnos con Dios. El Pueblo de Israel caminó por el desierto, buscó la libertad y, al final, llegó a la tierra prometida. En ella celebró la Pascua. Y nosotros cristianos, nuevo pueblo de Dios, ¿qué pascua, qué tierra, qué libertad buscamos? Ser cristiano es aceptar esa Reconciliación con Dios, en Cristo. La comunión con Dios exige la reconciliación con los demás hermanos. La Parábola del PADRE MISERICORDIOSO (del Hijo Pródigo) narra dos escenas: el Hijo menor y el Hijo mayor, unidas por la acción del PADRE, que es el centro del relato: sale al encuentro de los DOS HIJOS: - CORRE "movido de compasión" al encuentro del Hijo joven... lo abraza... Lo besa... Manda buscar ropa, sandalias, y anillo, para que el hijo sea restablecido en su dignidad de hijo. Y organiza una FIESTA para celebrar con alegría su regreso… - VA también al encuentro del Hijo mayor... Le suplica que entre... le convida a la fiesta... a la alegría…
¿Qué hijo soy, pródigo, perdido, que marcha lejos del Padre y después vuelve, o soy hermano mayor “buen practicante” pero que no se alegra de la vuelta del hermano? Tal vez seamos un poco de los dos: todos tenemos un poco del pecado del más joven y de la intransigencia del mayor.
+ El Evangelio de hoy nos invita a imitar el gesto del Padre: - Que respeta la libertad y las decisiones de sus hijos… - Que continúa amando y esperando el regreso de los hijos rebeldes. - Que está siempre preparado para abrazar a los hijos que regresan.. - Que los acoge con amor y los reintegra en su familia. - Que festeja con alegría su vuelta…
Por la bondad de Dios y por la acogida de los hermanos, nuestra celebración sea siempre un verdadero banquete comunitario.

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Oración: Todos somos llamados a amar como tú amas

«Ya no merezco llamarme tu hijo».
Pero tú sabes bien que ser hijo no es un mérito
sino un don, y me abres la puerta
y me devuelves la dignidad perdida
por mi mala cabeza.

«Tú siempre estás conmigo
y todo lo mío es tuyo».
Tantos años de espera paciente,
como el cazador que espera la ocasión
de hacerse con la presa,
renunciando a tantos deseos,
envidiando los placeres de mi hermano,
todo por la ambición de poseer.
Y ahora me abres el corazón de repente
al decirme que todo lo tuyo es mío desde ahora.

Nos quieres a los dos tal como somos,
aunque ninguno de los dos lo merezca.
Esta es la gran lección que hay que aprender:
hijos menores o mayores, tanto da,
todos somos llamados a amar como tú amas
para que nos sepamos perdonar unos a otros
y fundirnos un día en tu casa en el gran abrazo.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret..



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