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Domingo 5º T.O. Manos Unidas

Sábado 7 de febrero de 2015

El evangelista Marcos nos invita a acercarnos con el corazón abierto y agradecido a una segunda jornada de la actividad de Jesús. Sigue recorriendo su tierra de Galilea curando enfermos y anunciando la Buena Noticia de Dios. Y la gente sencilla y pobre se llena de entusiasmo y de alegría porque experimenta la salvación… La primera lectura nos habla cómo se sentía Job: “recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha”.
Jesús es la respuesta viva de Dios a los Job de todos los tiempos. El Hijo de Dios está siempre cerca de estas personas: las toca, les da la mano, es decir, calor, cariño, ánimo… ¡Cuánta gente voluntaria hace lo que Jesús! En el mundo entero o en los lugares más sencillos y cotidianos donde vivimos: en casa, en el trabajo... En las parroquias: en las catequesis, en Cáritas, en Proclade, en las celebraciones litúrgicas, en la limpieza del templo…
La Iglesia – el cristiano – que tiene como modelo a Jesús, tiene como prioridad anunciar el Evangelio liberador y luchar contra todo mal que oprime a las personas. Vivamos el compromiso de la fe, la fuerza de la esperanza y la heroicidad de la caridad.
Hoy se celebra el día de la Campaña contra el Hambre en el Mundo organizada por Manos Unidas. Cuánta pobreza, hambre, gente sin ilusión ni perspectivas de futuro. El lema: “Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?”. Seamos, pues, “Piedras vivas” de comunidad en el lugar que nos corresponda estar.

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Oración: Conocer, acoger y vivir el proyecto salvador del Padre


Señor Jesús, el evangelio habla de ti
como persona de oración.
De oración comunitaria
escuchando la Palabra con todo el pueblo;
y también de oración silenciosa
cultivando la relación personal y filial con el Padre
y aprendiendo a tener en todo momento
el corazón abierto a su voluntad.

Por eso te pedimos que tus discípulos,
que vivimos en un mundo con tantas necesidades,
no tengamos miedo de dedicar tiempo a orar;
una oración que nos abra el corazón a conocer,
acoger y vivir el proyecto salvador del Padre;
que nos enseñe a vivir como discípulos tuyos,
que nos haga capaces, como tú,
de estar al servicio de todos y en todas partes.

Tú pasaste por el mundo haciendo el bien,
ayudando a la gente a vivir con plena dignidad
y a libertarse del mal y de los demonios;
que la vida de oración
y la fidelidad a tu palabra
nos ayuden a liberarnos
y a dar nombre a los demonios que llevamos dentro
o que están presentes en el mundo de hoy:
el miedo de vivir el Evangelio
o de asumir compromisos de vida duraderos;
la indiferencia ante los problemas
de nuestros hermanos,
el deseo de buscar la felicidad teniendo más cosas
en lugar de ser personas mejores
y más solidarias.

Que la fidelidad a la celebración eucarística,
la apertura a acoger tu palabra
y la disposición a servir,
sean la escuela donde aprendemos a vivir
como discípulos tuyos.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret



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