rss


Domingo XXVII: Parábola de los viñadores homicidas

Domingo 5 de octubre de 2014

De modo semejante al domingo pasado y al próximo, Jesús nos habla del Reino a partir de la imagen de la viña. Toda la fuerza se dirige a tocar el corazón y mover a una auténtica conversión a toda persona. Se trata de vencer la tentación, que afecta a todos, de pensar que ya somos lo bastante buenos, que no hay que mejorar en nada de lo que siempre se ha hecho. Y en el fondo no nos damos cuenta de que estamos lejos de actuar como Jesús, porque nuestros sentimientos no son los suyos, y nuestro modo de pensar no es como el del Padre.
De dos hijos nos habla hoy la parábola. Pero el hijo ideal sería un “tercer” hijo que respondiera como el segundo: voy, señor y que, al mismo tiempo, hiciera como el primero: ir a la viña. Dios querría de nosotros la respuesta de Jesucristo, en que la vida y las palabras coincidiesen, pero es consciente de nuestra debilidad. Somos de barro.
San Pablo nos da una clave para caminar en el seguimiento del Señor: “tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús”. Nuestra vida de fe no puede ser solo una fina capa de cristianismo que no ha penetrado en nuestro ser y que solo da brillo de bondad a una vida que, de hecho, está apartada de Dios. Seamos “piedras vivas” como indica el lema pastoral de la Diócesis.

Oración evangélica:
Ayúdanos a ser, como Jesús, testigos y constructores de tu Reino
Dios y Padre nuestro, hoy la Palabra invita
a contemplarte como el propietario
que con amor e ilusión
planta la viña y hace cuanto puede
para que las cepas puedan crecer y producir fruto.

Te contemplamos como el Padre paciente
que no se cansa de amar ni de esperar
una respuesta positiva de nuestra parte,
que a veces producimos agrazones
o no sabemos reconocer que todo el bien
que existe en la Iglesia y el mundo es fruto
de tu amor, y que no somos sus dueños.

Por eso te pedimos, Padre,
que nos dejemos trabajar por ti,
que tu rostro luminoso renueve
nuestro modo de pensar y sentir
para que no actuemos como propietarios
de lo que no es nuestro, sino tuyo.

Que aprendamos a colaborar contigo
cuidando lo que ha plantado tu diestra amorosa:
nuestra vida y la de nuestros hermanos,
el universo que nos has confiado para que sea
el jardín y la casa de toda la familia humana,
la capacidad de amar y hacer el bien
que, junto con tu Espíritu, habita nuestro corazón.

Ayúdanos a ser, como Jesús,
testigos y constructores de tu Reino.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret..



Próximamente...

  • RETIRO ESEPIRITUAL PARROQUIAL-(18 de enero)
  • Venta de COMERCIO JUSTO-(27 de enero)