
Este domingo la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la humildad y la sencillez de corazón. El profeta Sofonías nos recuerda que Dios deja en medio de su pueblo a los humildes y sencillos, aquellos que confían en Él y no buscan sobresalir por sus propios méritos. El salmo nos enseña que los pobres en espíritu son bienaventurados, porque de ellos es el Reino de los Cielos. San Pablo nos recuerda que Dios no escoge según la fuerza o la sabiduría del mundo, sino a los pequeños y sencillos, para mostrar su poder y gloria. Finalmente, en el Evangelio de Mateo, Jesús proclama las bienaventuranzas, invitándonos a vivir con un corazón humilde, justo y misericordioso, confiando en la promesa de Dios. Este domingo nos llama a ser auténticos discípulos que viven con sencillez, esperanza y alegría en medio del mundo.
