
En este Domingo de la Sagrada Familia: Jesús, María y José, la Palabra de Dios nos invita a mirar con gratitud y esperanza la vida familiar. Las lecturas nos recuerdan que la familia es un regalo de Dios y un lugar donde aprendemos a amar, respetar y perdonar. El libro del Eclesiástico nos enseña la importancia de honrar a los padres, porque en ese respeto se construye la bendición del Señor. El salmo proclama la alegría de quienes temen al Señor y caminan según sus caminos, mostrando que la fe vivida en el hogar trae paz y felicidad. San Pablo, en la carta a los Colosenses, nos anima a vivir con paciencia, humildad y amor, virtudes esenciales para la convivencia familiar. Finalmente, el Evangelio presenta a la Sagrada Familia enfrentando dificultades, confiando plenamente en Dios. Hoy celebramos a Jesús, María y José como modelo de fe, obediencia y amor para todas nuestras familias.
