IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – Ciclo A

Este domingo la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la humildad y la sencillez de corazón. El profeta Sofonías nos recuerda que Dios deja en medio de su pueblo a los humildes y sencillos, aquellos que confían en Él y no buscan sobresalir por sus propios méritos. El salmo nos enseña que los pobres en espíritu son bienaventurados, porque de ellos es el Reino de los Cielos. San Pablo nos recuerda que Dios no escoge según la fuerza o la sabiduría del mundo, sino a los pequeños y sencillos, para mostrar su poder y gloria. Finalmente, en el Evangelio de Mateo, Jesús proclama las bienaventuranzas, invitándonos a vivir con un corazón humilde, justo y misericordioso, confiando en la promesa de Dios. Este domingo nos llama a ser auténticos discípulos que viven con sencillez, esperanza y alegría en medio del mundo.

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – Ciclo A

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – Ciclo A

DOMINGO. BAUTISMO DEL SEÑOR

DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE NAVIDAD

DOMINGO. SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

IV DOMINGO DE ADVIENTO – Ciclo A

3º Domingo de Adviento – Ciclo A – “Gaudete”

2º Domingo de Adviento – Ciclo A

En el Segundo Domingo de Adviento, la Palabra de Dios nos invita a seguir preparando el corazón para la venida del Señor. El profeta Isaías nos anuncia la llegada de un Mesías lleno del Espíritu de Dios, que trae justicia para los pobres y paz para todos. El salmo responde con esperanza, deseando un reino donde florezcan la justicia y la paz sin fin. San Pablo nos recuerda que todo lo que fue escrito es para animarnos y sostener nuestra esperanza, y que Cristo ha venido para salvar a todos, sin distinción. En el Evangelio, Juan el Bautista nos llama con fuerza a la conversión: a cambiar de vida, a dejar el pecado y a preparar el camino al Señor. Este tiempo de Adviento es una oportunidad para revisar nuestra vida, crecer en fe y abrirnos a la acción de Dios, que viene a renovar el mundo con su amor y su justicia.

1º Domingo de Adviento – Ciclo A

Con el Primer Domingo de Adviento iniciamos un nuevo año litúrgico y un tiempo de esperanza y preparación. La Palabra de Dios nos invita a levantar la mirada y a caminar hacia el encuentro con el Señor. El profeta Isaías nos anuncia un futuro de paz, donde Dios reúne a todos los pueblos y nos llama a vivir según su luz. El salmo expresa la alegría de quienes desean acercarse a la casa del Señor, dispuestos a caminar en su presencia. San Pablo, en la carta a los Romanos, nos exhorta a despertar del sueño y a vivir como hijos de la luz, porque la salvación está cada vez más cerca. En el Evangelio, Jesús nos pide estar atentos y preparados, vigilantes en la fe y en el amor, esperando su venida. El Adviento es un tiempo para renovar el corazón, fortalecer la esperanza y prepararnos para recibir a Cristo que viene.